Pues lo había dejado en que estábamos en la isla y partíamos para bucear. Nos montamos en una especie de barquito de pescadores, pero en el que se monta gente que va a bucear... El sábado tocaba hacer tres incursiones, dos antes de comer y una tercera después. Lo primero es la parafernalia de ponerse el traje de buceo... es un poco coñazo, la verdad, pero se le acaba cogiendo el tranquillo y al final no se tarda mucho.
El primer salto fue a escasos quinientos metros de la playa y descendimos unos diez metros. La primera vez fue agarrados a una cuerda vertical que bajaba hasta el fondo (del primer día no hay fotos en el agua...) y por la que bajábamos poco a poco mientras íbamos ecualizando, esto es, compensar la presión del aire en nuestras zonas internas en las que puede haber. La verdad es que la sensación de estar casi flotando en el agua es algo único, y aunque en este primer salto no vimos mucho más que algún pececillo que otro, estar a diez metros debajo de agua ya merece la pena.

Desde la foto que hay a la derecha fue el segundo salto. Aquí ya bajamos sin cuerda y Troy nos fue llevando por el fondo del mar en un paseo que duró una hora aproximadamente descendiendo hasta unos quince metros más o menos. Esto ya fue espectacular, nadando en un mar de peces de colores, que se acercaban a ti pero que nunca te tocaban. Y bueno, así una salida más, con un poco de comida entre medias. En aquella isla el alcohol está libre de impuestos, así que pudimos aprovechar esa noche y tomarnos alguna cerveza y alguna copa sin dejarnos la mitad del sueldo... lo malo, que la fiesta no pudo ser muy grande, ya que a la mañana siguiente, a las siete de la mañana, tocaba estar de pie de nuevo... Y eso duele.
Al día siguiente esperaban los dos últimos saltos, que para mí no tuvieron mucha fortuna, todo sea dicho. Tengo algo parecido a sinusitis, y la presión del día anterior hizo que el domingo me levantara con molestias y que al bajar en el cuarto salto del fin de semana, a los tres metros hiciera que empezar a dolerme la cabeza horrores. Intenté ir poco a poco, descendía, subía, descendía, subía... ecualizando continuamente. Pero no pudo ser y subí al barco. Una pena... pero bueno, para la próxima vez pienso estar tomando porquerías para despejar la narizota esta que Dios me ha dado... Y bueno, os dejo algunas fotos más de aquella maravilla (no os perdáis la que viene a continuación, en la que llevan mercancías por el muelle... o algo parecido), y la última una de los bajos fondos marinos como adelanto de lo que será la tercera y última entrega en la que no diré ni mu, pero donde podréis ver un poquito de lo que yo vi :-).
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Alta gestión de transportes, oigan... |
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¡¡Me sé a más de un@ al que esta foto le va a encantar!! Aquello estaba lleno de lindos gatitos :-D |
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Este fue el tercer salto. |
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Este creo que el cuarto, pero ya no recuerdo :-D. |
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Vista de Tioman. |
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La zona seca del barco, su nombre lo dice todo :-)
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Impresionante playita que se veía en la isla esta. A unos veinte metros de la orilla... LA JUNGLA
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El barco que nos iba llevando de un lado a otro.
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Marchando una de bártulos de buceo...Esos en concreto son los míos |
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Y esto como anticipo al próximo capítulo... |